Ilustración basada en una fotografía de Hans Peters for Anefo (dominio público), vía Wikimedia Commons.
Cromo Nº 004
Manolo Santana
Manolo Santana conquistó cuatro Grand Slams y domó la hierba de Wimbledon. Abrió una senda de triunfos para las siguientes generaciones.
- Deporte
- Tenis
- Nacimiento
- Madrid, 10 de mayo de 1938 (fallecido en 2021)
- Época
- 1958-1970
- Títulos clave
- 4 Grand Slam
Un empleado del hotel londinense enfiló la aguja y dio unas puntadas firmes sobre un polo inmaculadamente blanco. Era el 1 de julio de 1966. Raimundo Saporta, directivo de confianza de Santiago Bernabéu, acababa de aterrizar en Londres con un encargo claro: entregar a Manolo Santana el escudo del Real Madrid para que lo luciera en la inminente final de Wimbledon frente al estadounidense Dennis Ralston. Aquel trozo de tela bordada coronó el pecho del jugador mientras levantaba el trofeo más codiciado del circuito.
Los inicios
Manuel Santana Martínez nació en Madrid el 10 de mayo de 1938, en una ciudad castigada por la Guerra Civil. Su primer contacto con la raqueta no fue empuñándola, sino recogiéndola. Empezó trabajando como recogepelotas en el Club Velázquez para llevar un modesto sueldo a casa. Aquellos primeros años moldearon un carácter resiliente. Observaba a los socios golpear la bola, memorizaba los gestos y practicaba en secreto contra las paredes del recinto. Pronto le dejaron una raqueta de madera y demostró tener un don natural para el golpeo. La familia Romero-Girón, socia del club, se percató de sus habilidades innatas.
El deporte de aquella época era un coto reservado a las clases altas, casi inaccesible para alguien de su extracción social. Santana rompió esa barrera a base de talento puro y una derecha liftada que desconcertaba a los rivales. Si miras las fotografías de sus primeros torneos, verás a un joven de físico menudo pero con una velocidad de piernas asombrosa. Álvaro Romero-Girón confió en su potencial y costeó su formación académica y deportiva, permitiéndole dar el salto a las competiciones internacionales y sacándole de su entorno precario. Fue una inversión redituable. Santana no tardó en demostrar que estaba llamado a dominar las pistas europeas y a sentar las bases de todo el tenis español que vendría después.
La carrera
La trayectoria de Santana abarca principalmente desde 1958 hasta 1970, la etapa dorada donde cimentó su palmarés y forjó su leyenda. Su primer gran golpe de autoridad llegó en la arcilla de París. En 1961, conquistó Roland Garros al derrotar a Nicola Pietrangeli, el gran especialista de la época, en un partido agónico a cinco sets. Repitió la hazaña en 1964 ante el mismo rival, consolidando su estatus como el mejor jugador de tierra batida del continente.
La ambición del madrileño no se limitaba al polvo de ladrillo. Existe una frase famosa que pronunció en su momento: «La hierba es para las vacas». A pesar de esa reticencia inicial hacia una superficie en la que la bola apenas botaba, tomó una decisión radical. Renunció a participar en Roland Garros en 1965 y 1966 para mudarse a Londres semanas antes de la gran cita británica. Quería entender el bote resbaladizo del césped y adaptar su juego de fondo a las exigencias de la red. El esfuerzo dio sus frutos primero en Estados Unidos, ganando el US Championships de 1965 en las instalaciones de Forest Hills sobre hierba contra el sudafricano Cliff Drysdale. Culminó su obra maestra con la mítica victoria en el All England Club en 1966, superando a Dennis Ralston en tres mangas. Es un error considerar que su éxito fue producto del azar; Santana construyó su dominio con una planificación milimétrica.
Su carrera tuvo también un capítulo olímpico peculiar. Los Juegos de México 1968 incluyeron la raqueta como deporte de exhibición y demostración, dividiendo las pruebas en dos torneos paralelos. Santana se colgó la medalla de oro en la categoría de individuales de demostración en Guadalajara, añadiendo un laurel olímpico a su currículo tras vencer a Manuel Orantes. Su longevidad y su capacidad de adaptación lo mantuvieron en la élite hasta el inicio de la Era Open, época en la que el deporte pasó a ser completamente profesional. Tras su retirada, nunca se desvinculó de las pistas. Ejerció como capitán del equipo de Copa Davis y, durante casi dos décadas, fue el rostro visible y director del Mutua Madrid Open. Nunca ocultó su admiración por sucesores como Rafael Nadal, a quien entregó innumerables trofeos en la arcilla de la Caja Mágica. Su implicación institucional con el torneo se mantuvo hasta su fallecimiento el 11 de diciembre de 2021, a los 83 años de edad.
Los títulos
El palmarés de Santana incluye los torneos más prestigiosos antes de la profesionalización total. Alcanzó el número uno del mundo en 1966, cuando los rankings dependían de las valoraciones de periodistas especializados como Lance Tingay.
| Año | Torneo | Superficie | Rival en la final |
|---|---|---|---|
| 1961 | Roland Garros | Tierra batida | Nicola Pietrangeli |
| 1964 | Roland Garros | Tierra batida | Nicola Pietrangeli |
| 1965 | US Championships | Hierba | Cliff Drysdale |
| 1966 | Wimbledon | Hierba | Dennis Ralston |
| 1968 | Juegos Olímpicos (Demostración) | Tierra batida | Manuel Orantes |
Levantó incontables copas menores y lideró a España hacia sus primeras finales de Copa Davis en 1965 y 1967. Ambas finales se perdieron contra Australia en la hierba oceánica, pero sirvieron para enganchar a todo un país a las retransmisiones en blanco y negro.
Por qué es una leyenda
Santana es una leyenda porque transformó un pasatiempo elitista en un fenómeno de masas. Antes de sus victorias, la raqueta era vista en España como una rareza. Sus triunfos ocuparon las portadas de los periódicos y llenaron las pistas de clubes de barrio de niños que querían emular su característico golpe de revés cortado.
Impuso un estilo de juego basado en la inteligencia táctica. No tenía el saque más potente ni la mayor envergadura, pero poseía una muñeca privilegiada. Sabía leer los partidos. Alternaba golpes de fondo con dejadas sutiles que rompían el ritmo de sus contrincantes. Esta versatilidad le permitió triunfar en todas las superficies de la época, algo casi impensable para un especialista criado en la tierra batida madrileña.
Aportó carisma y una sonrisa constante que conquistaba al público internacional. Incluso la Duquesa de Kent rompió el estricto protocolo de Wimbledon para invitarle a tomar el té tras quedar cautivada por su simpatía en la entrega de premios. Jóvenes prodigios actuales como Carlos Alcaraz compiten hoy en estadios modernos, pero todos pisan el mismo camino que Santana desbrozó hace más de medio siglo. ¿Cuántos deportistas pueden presumir de haber cambiado para siempre la historia deportiva de su país con una raqueta de madera?
Preguntas frecuentes
¿Cuántos Grand Slams ganó Manolo Santana?
Manolo Santana ganó cuatro títulos individuales de Grand Slam. Consiguió dos trofeos en Roland Garros (1961 y 1964), uno en el US Championships (1965) y uno en Wimbledon (1966).
¿Por qué Manolo Santana jugó con el escudo del Real Madrid en Wimbledon?
Santana era un gran aficionado madridista y formaba parte de la sección deportiva del club. Raimundo Saporta viajó a Londres antes de la final de 1966 y le entregó un escudo bordado que el jugador pidió coser en su polo blanco antes de saltar a la pista.
¿Qué cargo ocupó Manolo Santana en el Mutua Madrid Open?
Fue el director del torneo desde su creación en 2002 hasta 2019, año en el que cedió el testigo a Feliciano López. A partir de ese momento, Santana ocupó el cargo de presidente de honor hasta su fallecimiento en 2021.
¿Consiguió Manolo Santana alguna medalla olímpica?
Sí, consiguió la medalla de oro en la categoría individual del torneo de demostración de los Juegos Olímpicos de México 1968. Venció en la final a su compatriota Manuel Orantes.
¿Quién fue el gran rival de Manolo Santana en sus inicios?
En sus primeros años de éxitos en tierra batida, su principal rival fue el italiano Nicola Pietrangeli. Santana logró derrotarle en las finales de Roland Garros de 1961 y 1964 para alzar la Copa de los Mosqueteros.