Ilustración basada en una fotografía de Wenflou (dominio público), vía Wikimedia Commons.
Cromo Nº 027
Raúl Entrerríos
Capitán legendario y central brillante. Raúl Entrerríos dirigió el juego de España y del FC Barcelona durante dos décadas llenas de éxitos.
- Deporte
- Balonmano
- Nacimiento
- Gijón, 12 de febrero de 1981
- Época
- 1999-2021
- Títulos clave
- Mundial 2013, Europeos 2018 y 2020
Siete segundos para el final en el Estadio Nacional de Yoyogi. Es 7 de agosto de 2021. Raúl Entrerríos toma el balón frente a la dura defensa de Egipto, amaga, penetra por el centro y suelta un latigazo cruzado que perfora la red. Gol. Ese tanto certifica la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Tokio. También supone su último toque de balón como jugador profesional. Así se despide un mito.
El central asturiano cerró ese día una trayectoria inmensa, llena de éxitos continuados, tras más de veinte años rindiendo en la máxima exigencia de la élite internacional. Su figura trasciende las estadísticas goleadoras. Él era el cerebro del equipo. El estratega paciente que ordenaba el ataque y encontraba el espacio imposible entre los enormes defensores rivales. Pocos deportistas consiguen retirarse marcando el gol decisivo en una cita olímpica para subir al podio. Él lo hizo.
Los inicios en el asfalto
Nació en Gijón el 12 de febrero de 1981. Su infancia transcurrió en el barrio de Contrueces, donde el asfalto del patio del Colegio Público Noega sirvió como su primera cancha de entrenamiento y laboratorio de pruebas. Siguió de cerca los pasos de su hermano mayor, Alberto Entrerríos, quien ya despuntaba como un prometedor lateral con un lanzamiento letal. La genética acompañaba. La pasión sobraba. En aquellos años noventa, el deporte escolar asturiano gozaba de una salud envidiable y era una gran cantera del balonmano español, con patios llenos de niños botando balones de resina o de cuero desgastado.
Existe una anécdota curiosa sobre su primer trofeo. Ocurrió durante una final regional en categoría benjamín bajo las órdenes del técnico Alberto Suárez. El equipo no tenía guardameta disponible para el partido decisivo. Pusieron a Raúl bajo los palos para salvar la situación. Ganaron el campeonato con él parando balones y demostrando unos reflejos felinos impropios de su edad. Fue un inicio peculiar para quien luego sería el mejor central de su generación.
Poco después pasó a las categorías inferiores del Grupo Astur y luego al Gijón Balonmano. Allí perfeccionó su técnica individual con entrenamientos exhaustivos. Aprendió a leer los movimientos del pivote, a fijar a los defensores pares e impares, y a temporizar los pases con una precisión milimétrica. Era un chico bastante delgado, pero con una visión de juego periférica fuera de lo común. Su talento pronto llamó la atención de los grandes clubes nacionales que rastreaban el mercado buscando promesas. Tenía que dar el salto. El talento pedía paso.
Una carrera labrada a pulso
Su debut en la máxima categoría llegó en el año 2001 al fichar por el Ademar León. La ciudad leonesa respiraba este deporte por los cuatro costados y el pabellón municipal era una auténtica olla a presión. Allí maduró a base de exigencia y presión competitiva al más alto nivel. Levantó la Copa del Rey en 2002 y la Recopa de Europa en 2005. Tras seis temporadas de crecimiento continuo, donde se curtió recibiendo golpes de defensas rocosas, buscó nuevos retos y recaló en el Balonmano Valladolid en la temporada 2007. Bajo la pizarra meticulosa de Juan Carlos Pastor, afinó todavía más su capacidad para dirigir los complejos sistemas ofensivos y entender el tempo exacto de cada jugada.
El verano de 2010 marcó el punto de inflexión definitivo en su trayectoria. Fichó por el FC Barcelona. En el exigente Palau Blaugrana se convirtió rápidamente en el líder silencioso de un equipo arrollador que trituraba a sus rivales. La adaptación al estilo de juego azulgrana fue inmediata. Bajo las órdenes de Xavi Pascual, formó una primera línea temible frente a cualquier defensa europea. Ganó once ligas consecutivas y tres Ligas de Campeones. Se mantuvo en la cima física y mental hasta los 40 años, impartiendo clases magistrales de dirección de equipo semana tras semana.
Con la selección nacional, los «Hispanos», debutó en junio de 2003 contra Serbia y Montenegro. Acumuló el récord absoluto de 294 internacionalidades y anotó 681 goles con la camiseta roja. Tocó el cielo muy pronto al ganar la medalla de oro en el Campeonato del Mundo de 2005 celebrado en Túnez. Sin embargo, el destino le guardaba un revés cruel unos años más tarde, justo cuando atravesaba su momento de mayor madurez deportiva. El 30 de diciembre de 2012, durante un entrenamiento preparatorio en Barcelona, sufrió una dolorosa fractura espiroidea del tercer metacarpiano de su mano derecha tras un violento choque fortuito. El seleccionador Valero Rivera tuvo que llamar de urgencia a Carlos Ruesga para sustituirle. Raúl vio desde la grada cómo sus compañeros ganaban el Mundial de 2013 en casa. Fue un golpe duro. Muy duro. Pero asimiló la frustración y volvió con mucha más fuerza para capitanear al equipo hacia los oros europeos de 2018 en Croacia y de 2020.
Los títulos del gran capitán
La vitrina de trofeos de este jugador asturiano resulta sencillamente abrumadora. Pocos deportistas pueden presumir de haber ganado absolutamente todos los grandes torneos posibles a nivel de clubes y selecciones, manteniendo un nivel de excelencia constante durante casi dos décadas ininterrumpidas. A nivel individual, fue elegido el Jugador Más Valioso del Campeonato de Europa de 2016 en Polonia, un reconocimiento justo a su labor orquestal. Su constancia le permitió mantenerse en los podios internacionales durante tres décadas diferentes, desde aquel primer oro tunecino hasta el último bronce asiático.
A continuación, detallamos sus principales logros colectivos en formato tabular para comprender la magnitud de su palmarés.
| Competición | Equipo | Títulos destacados |
|---|---|---|
| Juegos Olímpicos | España | 2 Bronces (Pekín 2008, Tokio 2020) |
| Campeonato del Mundo | España | 1 Oro (2005), 2 Bronces (2011, 2021) |
| Campeonato de Europa | España | 2 Oros (2018, 2020), 2 Platas (2006, 2016), 1 Bronce (2014) |
| Liga de Campeones (EHF) | FC Barcelona | 3 Oros (2011, 2015, 2021) |
| Liga ASOBAL | FC Barcelona | 11 Oros consecutivos (2011-2021) |
Ganó mucho más. Su currículo incluye nueve Copas del Rey, diez Copas ASOBAL y multitud de Supercopas que completan un historial abrumador. Nunca perdió la ambición por ganar ni el hambre por mejorar detalles tácticos, incluso cuando ya lo había conquistado todo.
Por qué es una leyenda
Raúl Entrerríos es el mejor central que ha dado este país. Punto. Nadie ha sabido leer los partidos con su clarividencia ni imponer el ritmo adecuado en cada fase crítica del juego. No era el más alto, ni el más fuerte, ni el que lanzaba con mayor potencia desde los nueve metros frente a bloques defensivos gigantescos. Su superpoder residía exclusivamente en el cerebro. Tomaba decisiones en fracciones de segundo bajo una presión asfixiante, encontrando siempre la mejor opción para el equipo colectivo. Si miras un partido suyo repetido por televisión, te das cuenta de que siempre elegía el pase correcto y nunca forzaba acciones perjudiciales.
El deporte de élite penaliza el fallo, pero él apenas cometía errores no forzados. Comprendía perfectamente cuándo acelerar el contraataque y cuándo calmar las pulsaciones para ejecutar una jugada ensayada de ataque estático. Esta inteligencia táctica compensaba con creces el paso de los años y el desgaste físico inherente a un calendario brutalmente cargado de partidos internacionales y competiciones domésticas.
Asumió la capitanía con total naturalidad y ejerció un liderazgo tremendamente constructivo desde el primer día. Nunca levantaba la voz fuera de tono ni acaparaba los focos mediáticos con declaraciones polémicas. Prefería hablar sobre el parqué. Guió a varias generaciones de jugadores jóvenes, facilitando la transición y enseñando los códigos sagrados del vestuario a talentos emergentes como Álex Dujshebaev, asegurando así el futuro competitivo del combinado nacional para los próximos torneos.
Su legado trasciende ampliamente las medallas colgadas en su pared. Es un ejemplo absoluto de comportamiento intachable, respeto máximo al rival y amor incondicional por este deporte. Si caminas este 2 de octubre de 2026 por las calles del barrio de Contrueces, puedes pisar el asfalto gastado de la Pista Polideportiva Hermanos Entrerríos. Lleva su nombre y el de su hermano mayor como homenaje perpetuo. Allí, contra una portería con las redes rotas, quizás encuentres a un niño lanzando la pelota de forma incansable y soñando con meter un gol decisivo a falta de siete segundos. ¿Habrá algún día un relevo verdaderamente digno para el eterno número nueve de la selección?
Preguntas frecuentes
¿Cuántas medallas olímpicas tiene Raúl Entrerríos?
Ganó dos medallas de bronce con la selección española. La primera la consiguió en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 y la segunda en Tokio 2020, torneo que marcó su retirada definitiva como jugador profesional.
¿Por qué no jugó el Mundial de 2013 con España?
Se perdió el campeonato disputado en suelo español debido a una inoportuna lesión. Sufrió una fractura en el tercer metacarpiano de su mano derecha durante un entrenamiento a finales de diciembre de 2012, pocos días antes de comenzar el torneo.
¿En qué equipos profesionales jugó durante su carrera?
Comenzó su andadura en la élite con el Ademar León (2001-2007). Posteriormente firmó por el Balonmano Valladolid (2007-2010) y finalmente recaló en el FC Barcelona, donde disputó once temporadas consecutivas hasta su retirada en 2021.
¿Cuántos partidos jugó con la selección española absoluta?
Disputó un total de 294 encuentros oficiales con la camiseta nacional. Esta asombrosa cifra le convierte en el jugador con más internacionalidades en la historia de los «Hispanos», anotando además 681 goles.
¿Qué familiar suyo es también una leyenda del deporte?
Su hermano mayor, Alberto Entrerríos. Ambos compartieron vestuario en la selección española durante muchos años, logrando juntos hitos tan importantes como el oro en el Campeonato del Mundo de 2005.