Ilustración basada en una fotografía de Hans Peters for Anefo (dominio público), vía Wikimedia Commons.
Cromo Nº 031
Arturo Pomar
Arturo Pomar asombró al planeta al empatar con Alekhine a los doce años. Fue el primer Gran Maestro español y dominó los tableros nacionales durante décadas.
- Deporte
- Ajedrez
- Nacimiento
- Palma, 1 de septiembre de 1931 (fallecido en 2016)
- Época
- 1940-1990
- Títulos clave
- Primer gran maestro español
El niño que detuvo al gigante en Gijón
Julio de 1944, torneo de Gijón. Un niño mallorquín de doce años, que apenas llega con la vista al otro lado del tablero, mueve sus piezas con una serenidad pasmosa frente a Alexander Alekhine. Es el campeón mundial. La partida arranca con una Apertura Española y se alarga durante más de setenta movimientos. El ruso, acostumbrado a triturar a sus rivales, suda frío para arrancar unas tablas agónicas ante aquel muchacho de pantalones cortos que, en la fase final del juego, llega a tener una posición teóricamente ganadora. Aquel crío era Arturo Pomar Salamanca, nacido en Palma el 1 de septiembre de 1931.
Había aprendido los movimientos básicos a los cinco años, observando las partidas caseras de su padre y su abuelo. Con ese empate histórico en tierras asturianas, su nombre saltó a las portadas de los periódicos nacionales. Las autoridades de la época vieron un filón propagandístico inmejorable en plena posguerra. Lo pasearon por los noticiarios del NO-DO como el símbolo de una supuesta superioridad intelectual patria, presentándolo siempre bajo el diminutivo de «Arturito». Le hicieron jugar agotadoras exhibiciones de simultáneas por toda la geografía nacional para recaudar fondos y proyectar una imagen de normalidad. Alekhine, asombrado por su portentosa intuición, le dio clases particulares y le auguró un futuro brillante, dedicándole incluso un capítulo en su libro publicado poco después.
Pero el niño prodigio creció. Cuando los pantalones cortos dejaron paso al traje de adulto, el interés de las autoridades se esfumó por completo, dejando al joven talento sin el respaldo económico ni el entrenamiento técnico que necesitaba para asaltar la cima.
El cartero que desafió a la élite
Para mantener a su numerosa familia, el gran talento nacional tuvo que buscarse un trabajo ordinario lejos de los tableros. Aprobó unas oposiciones. Acabó como auxiliar en una oficina de Correos en la localidad madrileña de Ciempozuelos. Pedía excedencias sin sueldo para poder viajar a los torneos internacionales, perdiendo dinero y consumiendo sus días de descanso anuales. Mientras los jugadores soviéticos viajaban con un séquito de analistas, médicos y entrenadores, él acudía a las citas más exigentes en absoluta soledad y pagando los gastos de su propio bolsillo.
Resulta revelador detenerse en una anécdota concreta sobre su extrema modestia. Semanas antes del durísimo Torneo Interzonal de Estocolmo de 1962, cita a la que llegó tras brillar en el Zonal de Madrid frente a figuras como Lajos Portisch, compartió un almuerzo en Irún con el ajedrecista vasco Luis Eceizabarrena. Al ser preguntado por su preparación, Pomar sacó del bolsillo un modesto librito de aperturas de Julio Ganzo. Era un manual básico que costaba quince pesetas y que resultaba a todas luces insuficiente para enfrentarse a la élite mundial.
A pesar de esa precariedad técnica, en la capital sueca firmó la obra maestra de su vida adulta. Logró unas tablas memorables frente a un jovencísimo Bobby Fischer, de dieciocho años, tras una defensa numantina de setenta y siete movimientos en una variante de la Defensa Siciliana. El genio estadounidense, frustrado por no poder doblegar al español a pesar de tener un peón de ventaja, reconoció su valía con una mezcla de admiración y lástima. Imagina tener el talento suficiente para mirar a los ojos al futuro campeón mundial y saber que al lunes siguiente debes volver a tu oficina para clasificar sobres. Las tensiones de competir en esas condiciones mermaron su salud, provocándole graves crisis nerviosas en torneos posteriores, como el de Dundee en 1967.
Un palmarés forjado en la soledad
Los números de su carrera resultan asombrosos si consideramos las precarias condiciones materiales e institucionales en las que competía. Logró el título de Gran Maestro Internacional en 1962. Fue el primero. Rompió una barrera psicológica para el deporte español en una disciplina dominada con mano de hierro por los países del este de Europa. Dominó la competición doméstica durante dos décadas, coronándose campeón nacional en siete ocasiones distintas entre su primer triunfo en Santander en 1946, cuando solo tenía catorce años, y su última corona en 1966.
Participó con el equipo nacional en doce Olimpiadas entre 1958 y 1980, liderando el primer tablero en nueve de ellas. En estas competiciones por equipos demostró su enorme capacidad de resistencia frente a los mejores, obteniendo una valiosa medalla de bronce individual en la edición de Leipzig de 1960. También sumó triunfos internacionales de gran prestigio, como sus victorias en los torneos de Málaga en 1964 y 1971, o su brillante segundo puesto en Palma de Mallorca en 1966, solo por detrás de Mijaíl Tal y superando a Lajos Portisch.
La tabla inferior refleja sus conquistas más notables. Muestra la regularidad de un competidor nato que, a base de intuición pura y un talento natural fuera de lo común, lograba suplir la falta de estudio teórico profundo que sí tenían sus rivales del bloque soviético.
| Año | Torneo o Título | Resultado / Medalla |
|---|---|---|
| 1946 | Campeonato de España | Campeón (primer título absoluto con 14 años) |
| 1960 | Olimpiada de Leipzig | Medalla de bronce individual (segundo tablero) |
| 1962 | Federación Internacional | Título de Gran Maestro (primer español en lograrlo) |
| 1964 | Torneo Costa del Sol (Málaga) | Campeón |
| 1966 | Campeonato de España | Campeón (séptimo y último título nacional) |
Alcanzó su mejor puntuación Elo en 1971 con 2510 puntos, situándose entre los sesenta mejores jugadores del planeta en una época donde los módulos de análisis informáticos no existían y la información técnica fluía a cuentagotas.
El genio maltratado que enseñó a pensar a un país
El legado de este balear trasciende los trofeos de metal y los diplomas enmarcados en la pared de su casa. Arturo Pomar fue el motor indiscutible que popularizó el ajedrez en España durante los años más grises de la posguerra. Puso un tablero en miles de hogares. Las portadas de la prensa de la época y sus inagotables exhibiciones de simultáneas inspiraron a varias generaciones de jóvenes que aprendieron a mover los peones gracias a la proyección pública de su figura.
Resulta una crueldad histórica que el mismo sistema que lo utilizó como objeto de propaganda en su niñez lo abandonara a su suerte cuando necesitaba apoyo real para pelear por el campeonato del mundo en su madurez. Tenía la madera de los elegidos, la misma comprensión profunda del tablero que hoy admiramos en figuras contemporáneas como Francisco Vallejo Pons, pero le tocó nacer en el momento equivocado y en el lugar menos propicio para desarrollar todo su potencial deportivo.
Falleció en Barcelona el 26 de mayo de 2016, tras una larga enfermedad y varias décadas completamente retirado del tablero competitivo. Su biografía reclama una reivindicación constante frente a la desmemoria colectiva, exigiendo que se reconozca su mérito real más allá del mito del niño prodigio.
Fischer, con su habitual crudeza y falta de tacto, resumió el drama del jugador mallorquín al finalizar aquel torneo de Estocolmo con una frase que todavía escuece al recordarla.
Le espetó que era una verdadera lástima que un talento natural tan enorme tuviera que volver a una oficina de Madrid a pegar sellos postales. ¿Cuántos campeonatos mundiales se quedaron perdidos para siempre en las sacas de aquella humilde estafeta de Ciempozuelos?
Preguntas frecuentes
¿Quién fue Arturo Pomar?
Arturo Pomar Salamanca fue un jugador mallorquín nacido en 1931 que se convirtió en el primer Gran Maestro Internacional de la historia de España. Fue una figura enormemente popular durante las décadas de 1940 y 1950, destacando por su precocidad y su intuición natural sobre el tablero.
¿A qué edad se enfrentó Arturo Pomar a Alexander Alekhine?
Se enfrentó al entonces campeón del mundo Alexander Alekhine en el torneo de Gijón de 1944 cuando tenía tan solo doce años. Logró un empate histórico tras más de setenta movimientos, convirtiéndose en el jugador más joven en entablar una partida oficial contra un campeón mundial vigente.
¿Cuántos campeonatos de España ganó Arturo Pomar?
Ganó el Campeonato de España absoluto en siete ocasiones a lo largo de su carrera. Su primer título llegó en 1946 cuando apenas tenía catorce años, y continuó dominando el torneo nacional con victorias en 1950, 1957, 1958, 1959, 1962 y 1966.
¿Por qué Arturo Pomar trabajaba en Correos?
Trabajaba como auxiliar en una oficina de Correos en Ciempozuelos porque el deporte no le proporcionaba ingresos suficientes para mantener a su numerosa familia. Al carecer de apoyo institucional o patrocinadores, tuvo que compaginar su brillante carrera internacional con un empleo público ordinario.
¿Qué pasó en la partida entre Arturo Pomar y Bobby Fischer?
En el Torneo Interzonal de Estocolmo de 1962, Pomar logró unas meritorias tablas frente a un joven Bobby Fischer tras una larga y tensa partida. El genio estadounidense reconoció el enorme talento del jugador español, lamentando que no dispusiera de los medios necesarios para dedicarse profesionalmente en exclusiva a la competición.