Ilustración basada en una fotografía de Steindy (talk) 13:11, 13 July 2010 (UTC) (CC BY-SA 3.0), vía Wikimedia Commons.
Cromo Nº 008
Xavi Hernández
Un repaso a la carrera de Xavi Hernández, el metrónomo que definió una era. Desde su debut en Mallorca hasta la conquista del mundo con España.
- Deporte
- Fútbol
- Nacimiento
- Terrassa, 25 de enero de 1980
- Época
- 1998-2019
- Títulos clave
- Mundial 2010, Eurocopa 2008 y 2012
Aquel gol en el Lluís Sitjar
El 18 de agosto de 1998, el extinto estadio Lluís Sitjar de Mallorca presenció el debut oficial de un chico de 18 años con cara de niño asustado. Louis van Gaal, en una de sus habituales apuestas por la cantera, le dio la titularidad en la ida de la Supercopa de España. El equipo estaba plagado de estrellas consolidadas, pero el técnico neerlandés confió el centro del campo a un mediocentro de baja estatura. A los 16 minutos de juego, aquel joven capturó un balón suelto en la frontal del área y soltó un derechazo seco con el interior del pie que se coló en la portería balear. Era su primer partido, su primer gol y el primer aviso de lo que estaba por venir en las siguientes dos décadas.
El chico se llamaba Xavier Hernández Creus.
Había nacido en Terrassa el 25 de enero de 1980 y llevaba desde los once años asimilando los conceptos de posición y posesión en las categorías inferiores del FC Barcelona. Aquel día, aunque su equipo perdió el encuentro de ida por 2-1, el centrocampista dejó una huella inmediata en la afición y en la prensa deportiva. Poseía una visión periférica anormal para su edad. Sabía antes de recibir la pelota dónde estaban sus compañeros, dónde acechaban los rivales y hacia qué zona del campo debía perfilar su cuerpo para dar continuidad a la jugada.
La consolidación del metrónomo
El camino hacia la cumbre no resultó sencillo. Durante sus primeras temporadas en la élite, Xavi tuvo que cargar con la pesada etiqueta de ser el sucesor natural de Pep Guardiola. El entorno azulgrana exigía resultados inmediatos y el equipo atravesaba una etapa de inestabilidad institucional y deportiva que amenazaba con devorar a cualquier joven talento. Muchos dudaban de que un futbolista de 1,70 metros pudiera sobrevivir en una liga que cada vez premiaba más el músculo y el despliegue físico por encima del toque.
Aquí hay que detenerse en un detalle lateral pero vital para su carrera y para el banquillo culé. El 20 de diciembre de 1998, el Barcelona visitó el estadio Nuevo José Zorrilla para enfrentarse al Real Valladolid. Van Gaal estaba al borde del despido tras encadenar cuatro derrotas consecutivas.
La tensión era insoportable.
En un partido espeso, Xavi apareció de la nada en el área pequeña para rematar de cabeza un rechace del portero César Sánchez. Ese gol, insólito por su ejecución en un jugador nada habituado al juego aéreo, supuso el 0-1 definitivo. El tanto salvó el puesto del técnico neerlandés y dio alas a un equipo que terminaría ganando el campeonato de Liga.
Con el paso de las temporadas, el vallesano adelantó unos metros su posición. Dejó de ser un ancla defensiva situada frente a los centrales para convertirse en el director de orquesta en la mediapunta o como interior. La llegada de Frank Rijkaard primero y de Guardiola después como entrenador del primer equipo cimentó un estilo basado en el control absoluto de la pelota. Junto a Andrés Iniesta, formó una sociedad que dominó por completo el ritmo de los partidos. Se buscaban con la mirada, tejían redes de pases cortos, triangulaban al borde del área y agotaban la paciencia del rival hasta encontrar el espacio libre.
El estilo del fútbol español mutó radicalmente gracias a esta filosofía nacida en La Masia. Se abandonó la furia física histórica para abrazar el talento técnico, la paciencia y el rondo constante. Xavi era el máximo exponente de esa idea: esconder la pelota, mover al contrario de un lado a otro como si fuera un limpiaparabrisas y asestar el golpe definitivo cuando aparecía la grieta en la defensa. Si repasas mentalmente los grandes partidos de aquella época, te darás cuenta de que la pelota siempre pasaba por sus botas cuando la presión rival asfixiaba y el equipo necesitaba un respiro.
Un palmarés labrado a base de pases
La efectividad de este modelo de juego se tradujo en una cosecha de títulos abrumadora. Xavi lideró la época más gloriosa de su club y de la selección nacional. Luis Aragonés le entregó las llaves del combinado español y le exigió que impusiera su ritmo. Su soberbia actuación en la Eurocopa 2008, donde la UEFA lo eligió mejor jugador del torneo, marcó el inicio de la hegemonía de la selección. Aquel pase al hueco para Fernando Torres en la final de Viena contra Alemania es historia pura del deporte. Después llegarían el triunfo en el Mundial de 2010 en Sudáfrica, dominando el centro del campo en la final contra Países Bajos, y la aplastante victoria en la Eurocopa de 2012 frente a Italia.
Su vitrina resulta asombrosa.
Levantó cuatro Ligas de Campeones con el FC Barcelona (2006, 2009, 2011 y 2015). Fue el motor indiscutible del equipo que conquistó el famoso sextete en 2009 bajo las órdenes de Guardiola, abrumando a sus rivales con un dominio territorial absoluto. Se marchó a Qatar en 2015 tras ganar un triplete con Luis Enrique en el banquillo, cerrando su etapa como jugador azulgrana con 767 partidos oficiales, una cifra que solo Lionel Messi lograría superar años más tarde.
A continuación, los trofeos más destacados de su etapa en el césped y en el banquillo:
| Competición | Títulos como jugador | Títulos como entrenador |
|---|---|---|
| Liga de España | 8 | 1 |
| Copa del Rey | 3 | 0 |
| Supercopa de España | 6 | 1 |
| Liga de Campeones | 4 | 0 |
| Mundial de Clubes | 2 | 0 |
| Mundial de Selecciones | 1 (2010) | – |
| Eurocopa | 2 (2008, 2012) | – |
La brújula de una generación
Xavi es considerado una leyenda porque entendió el fútbol como un ejercicio de inteligencia y geometría. No era el jugador más rápido sobre el verde, ni el más fuerte en el choque, ni poseía un salto prodigioso. Su mayor virtud residía en el cerebro y en la rapidez mental. Escaneaba el campo constantemente antes de recibir, protegía el balón con el cuerpo de forma magistral y giraba sobre sí mismo para salir indemne de la presión de hasta tres rivales.
Su actitud forjó su estatus.
Resulta imposible entender la paz en la selección española durante los tensos y agresivos clásicos de 2011 sin su intervención directa. La famosa llamada telefónica que mantuvo con Iker Casillas para rebajar la enorme tensión entre los jugadores del Barcelona y el Real Madrid salvó al equipo nacional de una fractura interna letal. Opino que sin ese gesto de madurez y responsabilidad por parte de ambos capitanes, España jamás habría ganado la Eurocopa de 2012; el ego desmesurado de los vestuarios habría devorado el talento del grupo.
Tras colgar las botas de forma definitiva en 2019 en las filas del Al-Sadd, inició de inmediato su etapa como entrenador. Dirigió al equipo catarí con éxito y, en noviembre de 2021, regresó a su casa para sentarse en el banquillo del Camp Nou. Su labor allí duró hasta el final de la temporada 2023-2024. En esos casi tres años logró levantar una Liga y una Supercopa de España, asumiendo el duro reto de intentar restaurar el juego de posición en un club lastrado por graves problemas económicos e institucionales.
Pero la vida del egarense tiene matices curiosos que escapan a la rígida táctica de la pizarra. En agosto de 2017, mientras vivía su apacible retiro dorado en Doha, el banco donde tenía depositados sus ahorros organizó un sorteo mensual de fidelización. De manera casi cómica, el exjugador ganó el premio gordo de un millón de riyales (unos 230.000 euros al cambio de la época). Terminó posando con un cheque gigante de cartón en un lujoso centro comercial ante la mirada atónita de los clientes locales. Aunque, si le preguntas a él qué le hace feliz cuando se apagan los focos, seguramente te hablará de su afición más privada y arraigada: calzarse unas viejas botas de montaña, agarrar una cesta de mimbre y perderse por los densos bosques del Berguedà catalán para buscar rovellons después de las primeras lluvias de otoño. ¿Acaso no resulta curioso que el hombre que mejor leía cada milímetro del césped de un estadio sea también un experto en escudriñar la tierra húmeda de un pinar escondido?
Preguntas frecuentes
¿Cuántas Ligas de Campeones ganó Xavi Hernández?
Xavi Hernández ganó cuatro Ligas de Campeones de la UEFA a lo largo de su carrera, todas ellas vistiendo la camiseta del FC Barcelona. Levantó el trofeo en las temporadas 2005-06, 2008-09, 2010-11 y 2014-15.
¿Cuándo debutó Xavi con el primer equipo del Barcelona?
Su debut oficial se produjo el 18 de agosto de 1998, en un partido de ida de la Supercopa de España frente al RCD Mallorca en el estadio Lluís Sitjar. Marcó el único gol de su equipo en ese encuentro.
¿Qué títulos consiguió Xavi Hernández como entrenador del FC Barcelona?
Durante su etapa como técnico del primer equipo azulgrana, entre noviembre de 2021 y mayo de 2024, Xavi consiguió dos títulos: la Supercopa de España en enero de 2023 y el campeonato de Primera División en la temporada 2022-2023.
¿Por qué Xavi es considerado un símbolo del juego de posición?
Porque su estilo se basaba en la retención del balón, el pase rápido y la constante búsqueda de espacios libres. Actuaba como el cerebro del equipo, dictando el ritmo del partido y organizando los ataques mediante triangulaciones precisas antes que mediante acciones físicas.
¿Cuántos partidos jugó Xavi con la selección española?
Xavi Hernández disputó 133 partidos oficiales con la selección absoluta de España entre el año 2000 y 2014. En ese periodo marcó 13 goles y conquistó dos Eurocopas y una Copa del Mundo.