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Halterofilia

LAS VERDADERAS EXIGENCIAS DEL ALTO NIVEL

La vida de un deportista tiene luces, pero sobre todo sombras.

Por fin en Madrid

Tal y como os prometí, continúo relatando mi vida hasta la actualidad con el fin de que podáis entender lo que supuso para mí llegar a competir en la élite de la halterofilia y, sobretodo, lo difícil que es vivir de ello…

Mi llegada a Madrid fue en los primeros inicios como una liberación, sentía que mi camino empezaba aquí. Aquellas palabras de frustración, aquel mazazo, «NO VAS» se diluyó y dio paso a una nueva época.

Con 16 años me encuentro sola en una residencia deportiva, con todo un cúmulo de proyectos e ilusiones, y solo una orden y exigencia de mis padres:

Estudia, fórmate, aprende y disfruta.

Y lo fui entendiendo poco a poco…

Pasé a formar parte del equipo nacional, mi primer sueño cumplido. Empecé bachillerato y con buenos resultados lo acabé. Después vinieron las diferentes competiciones internacionales, campeonatos de España, y diferentes actos que poco a poco se convirtieron en parte de mi día a día y que me obligaban a realizar visitas fugaces a casa, dado que las exigencias del alto nivel no te dejan mucho tiempo para disfrutar de los tuyos.

Llegan mis primeras medallas internacionales y poco a poco voy creciendo, dándome cuenta y valorando las palabras de mis padres (FÓRMATE).

Con el trajín del trabajo diario, competiciones y concentraciones diversas, llega el momento de entrar a la universidad. Elijo empezar el Grado en Nutrición Humana y Dietética, lo que será y quiero que así sea, mi profesión. Por tanto, comienzo con nuevos retos y renovadas ilusiones, sin nunca perder de vista mi proyecto deportivo.

A la dureza y exigencia de los entrenamientos, se une la dureza propia de lo que representa una carrera universitaria. A duros días de entrenamiento se suman carreras para llegar a tiempo a clase, a prácticas, preparar trabajos, presentaciones.  Exámenes que no me cambian de día para poder realizarlos, semanas fuera por campeonatos, etc.

Aparecen la ansiedad y el estrés que, sumados, producen en mi interior una situaciones que temporalmente me llevan al límite de lo que podía soportar.

Y no me quedó otra que aprender a dominar estas nuevas situaciones, con las dudas y el miedo que ello conlleva.

¿Lo estaré haciendo bien? ¿Valgo verdaderamente para esto?

Cuando un examen no sale bien, mis dudas aún aumentan y me sobrecargo de sensaciones negativas, las cuales tengo que aprender a metabolizar poco a poco. Y como siempre, solo con la ayuda de la familia, hermano, y amigos muy contados.

La ayuda psicológica (la que debiera recibir todo deportista, por norma y por obligación) brilla por su ausencia. Solo la tuve en determinados momentos, y de esto hace ya 4 años, y fue durante unos escasos 4 meses ya que se reserva para los grandes deportistas, olvidando a veces la base, los que serán el futuro del deporte. Y aquí es donde te das cuenta de la importancia de la familia.

Hay que seguir luchando, a veces con más luces, otras con más sombras, y entre todo esto un hecho que me marcó profundamente (del que no sé si a día de hoy estoy del todo recuperada) por lo injusto e inexplicable, en la forma y momento en el que tuvo lugar.

El mazazo

Ese año competí en mi primer Cto. De  Europa absoluto, en el Cto de España Junior, ganándolo. Competí en el campeonato de España absoluto, que también gané; y entre exámenes finales, en julio, justo antes de mis merecidas vacaciones de verano llega la noticia: no renuevan mi Beca en la Blume.

Me pillo en frío y fue un verdadero mazazo para mi. No por el echo, si no por las formas y el momento. Daría para escribir  muchas páginas pero como dice «El Rey León», del pasado solo hay dos opciones, huir de él o aprender de él.

Por suerte, todo deportista de alto nivel que resida en la blume tiene un ángel de la guarda. Se llama Jose Ramón y es el director de esta gran casa. Gracias a él sigo aquí, y se ha convertido en símbolo de trabajo, unidad, constancia y justicia para mí.

En  ese momento me di cuenta de lo solitario que es el deporte de alto nivel, incluso desaparecen amigos que creías que estaban a tu lado y cambian por opinar y juzgarte a tus espaldas.

Desde entonces camino con más cuidado que nunca. Cuidando a la gente que me importa de verdad, cuidándome a mi misma por encima de cualquier cosa, y sigo sacando mi carrera, actualmente estoy en tercero.

Estoy orgullosísima de poder llevar ambas cosas a la vez. Sueño con poder ayudar a mucha gente a que mejoren su calidad de vida, quiero dedicarme a ello. Pero también quiero llegar a unos Juegos Olímpicos, y os contaré cómo lo haré, pero eso será en el siguiente post.

Gracias por leerme y por el apoyo que me dais.

¡Abrazos!

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