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Psicología en el deporte

LA ANIQUILACIÓN DE LOS DEPORTISTAS

Nadie se imagina que un deportista de élite, para poder llegar a serlo, se tiene que dejar llevar hasta el límite, un límite que incluso puede aniquilarle.

Deportistas con deseos e ilusión por vivir

Leer un tweet en el que alguien muy desinformado, con poco criterio y escasa empatía, afirma que llegar a plantearse la idea de quitarse la vida es irracional, me ha motivado a abrir una ventana al debate o la reflexión sobre algo tan delicado y profundo como el significado de tu vida, o el sentido que tendría llegar a dudar el continuar con ella.

Hasta hace muy pocos años hablar sobre el suicidio abiertamente se consideraba un tabú, pues se mantenía una falsa creencia de que si a un potencial suicida le confrontabas sobre el tema, le podrías incitar a que lo llevase a cabo. Pero, más bien, lo que ha ocurrido siempre, es que nos da miedo enfrentarnos a nuestros fantasmas y mucho mas, querer ver los de los demás. Por eso callamos, miramos hacia otro lado y negamos la realidad desesperada de quien nos está pidiendo, desde su silencio o su mirada vacía, que solo escuchemos o hagamos una simple pregunta: ¿estas bien? ¿quieres hablar?…

Los psicólogos clínicos nos formamos y nos tratamos para estar en condiciones de poder hacer este trabajo. De la misma forma que un deportista cuida cada milímetro de su cuerpo, conoce y reconoce el funcionamiento de cada uno de sus músculos y de sus movimientos, quienes nos dedicamos a cuidar psicológicamente de las personas, sostenerles en sus crisis, también sabemos qué hacer ante la angustia increíble e insoportable que producen las ansiedades de muerte, que son las peores ansiedades que se puede llegar a sufrir. Por lo menos estamos dispuestos y preparados para escuchar, entender y “tratar” esas instancias del ser humano que se fragmentan y debilitan su equilibrio.

Después de tratar psicológicamente y acompañar en el camino a personas de diferentes edades y en diversas circunstancias en su viaje por la vida, intentando sobrevivir a la depresión, a la soledad, al fracaso, al maltrato, o a las pérdidas, quiero deciros que llegar a tocar fondo, quedarte sin fuerzas o sin la posibilidad de ver un horizonte de futuro, hasta tener que plantearte si tu vida vale o no la pena, no es para nada algo irracional, ni mucho menos, es perfectamente comprensible.

Piensa que la depresión básicamente consiste en perder la ilusión por todo lo que haces y perder la capacidad de disfrutar, de verte bien, de valorar la vida, de entender por qué y para qué haces lo que haces, de lo que eres, de lo que ganas o de lo que antes era todo un desafío y ahora no te proporciona ninguna reacción emocional.

Por supuesto que la depresión se evidencia en un desequilibrio químico, nuestros neurotransmisores dejan de producir aquellas sustancias que antes garantizaban esa química de la felicidad y del bienestar. Por ello la medicación ansiolítica y antidepresiva ayuda y en ocasiones es imprescindible como parte del tratamiento de la depresión.

Pero recuperar la ilusión y la capacidad de disfrutar, volver a ver tu mejor imagen posible ante el espejo (el de dentro y el que está enfrente de ti), es lo que verdaderamente hace que la vida tenga sentido de nuevo.

Nadie se imaginaría que un deportista de élite, para poder llegar a serlo, se tiene que dejar llevar hasta el límite, y que su concepto del límite llega a ser infinito, incluso hasta aniquilarle. Tampoco es fácil, desde la distancia, imaginar que hasta el propio éxito o la fama también puede desbordarle y producirle un estado emocional paradójico, que no siempre es placentero o divertido, sino que se convierte en mas presión, mas exigencia, mas construir un ideal de perfección no solo para sí mismo, sino para cubrir las expectativas que ha generado.

¿Cómo absorber tantas cosas “extremas” ? Lo que hacéis en vuestras disciplinas ya a los demás terrícolas nos parece extraordinario, pero la vida que lleváis para conseguirlo está llena de soledad, de momentos de excesiva y dura autocrítica y de estar midiendo continuamente vuestra valía en minutos, segundos, kilos, goles, marcas….

Pensando en vuestra salud mental exclusivamente, solo se me ocurre pediros que cuidéis de vuestra FORTALEZA DEL YO, que es la capacidad que tiene un sujeto para manejarse en su vida con adaptabilidad, flexibilidad, para enfrentar distintas situaciones y resolverlas, para instrumentalizar defensas eficientes cuando esas situaciones se vuelven hostiles o peligrosas.

También la adecuada fortaleza del yo nos sirve no solo para afrontar adversidades, sino también para lidiar con impulsos, estados emocionales que provienen del interior y que provocan gran malestar.

En el deporte de competición es fácil confundir lo que soy (la identidad) con lo que hago (talento, habilidad). Antes de definirte como deportista es fundamental, vital, definirte como persona, construir tu autoestima y autoimagen por lo que eres, teniendo a tu lado personas afectivamente significativas que te quieran incondicionalmente, es decir, que no te midan por tus logros o fracasos, sino que te quieran solo por existir, por tus cualidades personales. Ahí el papel fundamental de las familias y amigos.

Entrenadores: si queréis tener deportistas competitivos y ganadores, ayudarlos a construir y mantener la fortaleza del yo. Quien tiene una personalidad fuerte, es decir nutrida, con una autoestima, auto imagen y autoconcepto positivo, se permite aprender del error, valora el esfuerzo además del logro, y sobre todo, se puede mantener feliz, ilusionado, porque lo que hace, su deporte, está al servicio de la construcción de su identidad (lo que es).

Personas felices e integradas mente-cuerpo-emoción, son fuertes psíquicamente, pueden desarrollar una mejor tolerancia al fracaso y también sabrán sobreponerse al éxito repentino y volátil.  Opino que los entrenadores también deben cuidar psicológicamente a sus deportistas, además de ser técnicos y motivadores ante el logro, deben tener una gran intuición y saber cuando hay que sentarse a hablar.

Si ocurre que has llegado a tocar fondo, a sentir que el abatimiento es insuperable, no te quedes solo, pide ayuda. Existen personas a tu lado, nadie está totalmente solo, mira a tu alrededor y grita, grita muy fuerte, pide ayuda. Estamos ahí para ti.

 

Luisa Fernanda Yágüez Ariza.

Psicóloga clínica.

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