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¡CAMPEÓN DE LAS 12H DE LUPATOTISSIMA, VERONA!

“Sin duda una de las mejores experiencias de mi vida, y es que cuando amas VIVIR, cada aventura la conviertes en algo único e histórico”

~Horas pre-competición~

La competición se desarrolla de 22:30 a 10:30 bajo la negra y bochornosa noche italiana, un horario totalmente diferente a mi actual modo de vida. Aún así decido no cambiar en absoluto un ápice de mi rutina diaria.
Es sábado y como cada mañana me deleito viendo el amanecer tranquilamente desde el patio de mi habitación, esta vez sin zancadas de por medio como acostumbro pero asombrándome de nuevo de su incansable belleza.
Estoy recargado de energía, me encuentro totalmente descansado y “fresco muscularmente” pero la espera hasta la hora del evento se me hace realmente larga. Comienzo a tener algo de ansiedad por que llegue el momento, esto me hace comer mucho más de lo previsto. Engullo cantidades ingentes de arroz, pasta, plátanos con miel, dátiles, bebidas vegetales,…
Soy consciente que no es lo correcto, pero me es complicado contenerme.
(Algo que debo trabajar y mejorar notablemente en futuras competiciones).
Comienzo a ultimar detalles, sobretodo mentales.
Continúo visualizando lo que va a suceder, cada vez lo veo más claro, ya sabéis, anticiparme a lo que va a acontecer en la realidad “común” en las próximas horas y creándolo antes en mi propia realidad.
No puedo dormir y por la tarde el míster Fabián decide llevarme a dar un largo paseo al centro comercial de Verona para que pueda despejarme y probablemente para que dejase de comer.
Cuando volvemos al hotel nos ponemos a preparar la sencilla pero detallada nutrición que tenemos pensada a base de Maurten, sales minerales y Bcaas. Aún así llevamos otras muchas variantes.
Cargamos todo el material y bajo una noche ventosa y terriblemente negra como un cuervo salimos por la puerta de hotel hacia el estadio, con 2 brillantes sonrisas que iluminaban la oscuridad presente, dispuestos a vivir otra inigualable experiencia.

Antes de llegar al estadio paramos en un bar, tomamos café, hablamos tendidamente sobre los aspectos a tener en cuenta en carrera y salimos rápidamente  hacia el estadio. Llegamos, hay un gran ambiente. Dejamos todo en nuestro lugar asignado. La fiesta está a punto de comenzar.

~Comienza la prueba~

Troto un par de minutos por el césped interior de la pista, hago brevemente unos ejercicios dinámicos, de movilidad y me encamino hacia la línea de salida. Las sensaciones son ideales, pese a sentirme un tanto pesado estomacalmente por mis copiosas comidas previas, aún así mis piernas se encuentran ligeras como la paja y esto me da una gran confianza. No tengo ninguna duda, saldré sin temor a dar todo lo mejor de mí, hasta el último ápice de energía que mi pequeño cuerpo tenga, es decir “dar mi mejor versión de hoy”.
Saludo a todos los demás atletas. Me asombra que la gran mayoría me conozcan y me traten con tanto cariño, respeto y simpatía, me siento realmente cómodo, como en familia.
“Va a ser divertido”, les digo sonriendo.
Sonríen.
¿Hay mejor manera de empezar una competición que rodeado de sonrisas?
*En este mismo lugar, Yiannis Kouros, el mejor ultra-maratoniano de todos los tiempos escribía una bonita historia ganando en 5 ocasiones, tener la oportunidad de estar en este mismo lugar y escribir mi propia página en esta histórica competición me acabó de motivar (si aún se podía estar más motivado).

22:30, pistoletazo de salida, miro mi mano izquierda, “PUEDO, QUIERO Y ME APETECE, sonríe “, y arranco felizmente entre los sonoros aplausos y ánimos de los allí presentes.

Por delante 12h nocturnas en las que recorrer constantemente los algo más de 1,5km de recorrido. Era una vuelta a la pista del estadio, subir una durísima rampa y recorrer sobre 1km por una carretera con un asfalto pésimo, en donde además, teníamos que correr por medio de un “pasillo” de verjas metálicas que apenas estaban separadas por 1,5m. Una terrible complicación para poder adelantar, lo cual hacía también que sumásemos varios metros de más. No eran unas condiciones buenas ni idóneas para hacer una gran marca, sin embargo esto me tenía totalmente entretenido en cada vuelta y hacia “divertido” estas primeras horas.

[Saber gestionar estos inconvenientes, improvisar, actuar y buscar remedios durante la competición es un factor realmente importante. Las circunstancias no pueden cambiar nuestro estado de ánimo o alterar nuestra mente. Debemos tratar de asimilar la situación, buscar distintas soluciones e ir con ellas hasta el final, es decir como diría Silvia, ponérnoslo fácil].

Pese a todo esto salí las primeras vueltas a un ritmo de 4’-4’05”, sabiendo que era un tanto arriesgado. Iban pasando las vueltas entre adelantos, arrancadas, frenazos,.. Estaba disfrutando pero esto me estaba desgastando notablemente. Comencé a avituallarme al cabo de una hora con Maurten y algunas sales minerales. La humedad era muy alta y estaba empapado. Trate de darle prioridad a no deshidratarme como en mis últimas competiciones y creo que hice un buen trabajo en este aspecto.
Pasaban los kilómetros y mi ritmo se estabilizaba en torno a 4:10. Así llegué hasta el kilómetro 45 aproximadamente, sin demasiados problemas. Fabián me advertía de que bajase el ritmo, se lo veía venir. Comenzaba a no ir del todo fluido y los constantes acelerones y la empinada rampa cada vez iban minando más mi energía. Tal vez por esto comencé a tener dolores abdominales y algún problema de más. Hacía tiempo que no me ocurría pero también tuve que parar a hacer de vientre en un árbol, exactamente tardé 16 segundos. Fue gracioso ver el tiempo que perdía en esto. Esto me liberó, sin embargo el haber comido tanto me estaba pasando factura.
Bajé el ritmo un poco e intentaba asimilar todo lo que ingería. Así llegue hasta las 5h30’.
A partir de aquí la cosa se complicó, aun así podía rodar sin grandes “peligros” pero sabiendo que si forzaba y no bajaba el ritmo drásticamente luego lo pagaría. No me importó hipotecar la última parte de la prueba, traté de “salvar” y buscar mi mejor marca personal en 6h y 100km.
Y así fue, al paso de las 6 horas llevaba unos 85km y con algo más de esfuerzo del que debía alcancé los 100km en 7h11’.
Era una auténtica impotencia sentir que estaba totalmente fresco y fuerte físicamente, pues mis piernas apenas estaban fatigadas, pero mi energía era nula, se había esfumado completamente. No lo entendía del todo. Pese a tener más “errores” que nunca, había mejorado mis marcas, esto me hacía estar muy feliz y tal vez relajó mi cuerpo. Todo se juntó, sería muy difícil reconducir la situación, pero yo no me rindo, yo nunca desisto, yo jamás doy menos de mi 100% físico y mental.

Intenté comer “mis típicos sándwich de miel”, pero al primer bocado vi que no me entraban, no podía comer y apenas beber nada de alimento. Esto me alertó y vi que la situación era realmente peligrosa. Sentía problemas a nivel de estómago y respiratorios, como si mi cuerpo no diera abasto para llegar a todas sus funciones.
Los constantes ánimos y cariño de los corredores hacia mí cada vez que me los cruzaba hacían que no me detuviera,
“¡No podía dejar de correr y disfrutar de este momento!”, pensaba. “Esto es algo inolvidable para tu vida, aprovéchalo”, me repetía.
Iba a un ritmo realmente lento, subsistiendo, pero con una clara premisa, ¡NO PARAR y buscar el modo de disfrutar en esta situación!
Rápidamente, como siempre encontré el modo de hacerlo, a través de mi sonrisa y contagiándome de la sonrisa de los demás. Fue de nuevo algo grandioso, inolvidable, en medio de la noche ¡Volvimos a CREAR MAGIA! Me sentía un afortunado de poder vivir esto en primera persona.

En esos momentos, todo se estaba convirtiendo en algo hermoso, mi mente volvió a desconectar y pese a unos síntomas de salud alarmantes decidí seguir con mi plan: “subsistir disfrutando del momento”. Y así lo hice, con una convicción imparable. Estaba totalmente seguro y auto-convencido que nada podría detener el paso de mis débiles zancadas hasta que se consumiera cada minuto de las 12h de competición.

El amanecer comenzaba a teñir el cielo y el sol asomaba, “viene a rescatarme con su belleza” pensaba. Y así fue. La fuerza de su luz penetró en mi alma, apenas quedan 3h.

Fabian Campanini me mantenía “vivo”, alimentándome e hidratándome, buscando alternativas que me hicieran permanecer en carrera lo más cómodo posible. Él no sabía la gravedad del todo, pero sin duda cada decisión suya fue clave para poder sumar y sumar kilómetros. En estos momentos solo había un pensamiento, “debía dedicarle el mejor resultado posible”.
Era consciente que no lograría batir mi marca personal en 12 horas, sin embargo estaba totalmente asombrado de nuevo de mi brutal capacidad de sufrimiento y lucha. De nuevo volví a sentir fuertemente mi amor por esta pasión.

Tal vez, (junto al mundial de 24h de Irlanda que corrí los más de 200km con una rotura de más de 2cm en el gemelo) jamás había sufrido de este modo. Esto me hacía valorar muchas cosas y creo que ha sido un aprendizaje indispensable para un futuro próximo.
Di absolutamente todo lo que tenía esa noche, como siempre, por lo que no puedo estar más feliz y satisfecho.
Logré acabar CAMPEÓN con 148,8km (2ª mejor marca nacional de la historia).

Sé que mis piernas tenían muchos más kilómetros, pero las carreras de ultra-distancia no solo se corren con las piernas. Hay incontables factores que pueden interferir en el resultado final (nutrición, ritmo, ambiente, recorrido, salud…) y esto es lo que realmente me apasiona de esta disciplina. Tratar de ir aprendiendo y mejorando todos estos aspectos al detalle día a día. Es un juego que se ha convertido en un modo de vida realmente divertido y que amo.
Tras el largo y pesado viaje de regreso y un par de días de descanso activo, ya he vuelto a la rutina con los primeros rodajes suaves post-competición. Físicamente estoy casi recuperado y mentalmente con un hambre voraz de continuar camino hacia mi gran sueño.
Los graves problemas que tuve parece que van remitiendo y el cuerpo vuelve a la normalidad.
Sin duda una de las mejores experiencias de mi vida, y es que cuando amas VIVIR, cada aventura la conviertes en algo único e histórico.

Gracias de corazón a todos por tantos ánimos, cariño y seguir tan de cerca estos días junto a mí, juntos seguimos conquistando el mundo, seguimos CREANDO SONRISAS.

Esta victoria como siempre os la brindo a todos vosotros, pero en esta ocasión va especialmente dedicada para una persona, pues el día de antes de competir fue especial para nosotros, el pilar de mi vida, mi querida madre.

#CREANDOSONRISAS.

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